viernes, 28 de enero de 2011

DÍA DE LA PAZ (1ª PARTE)

El 28 de enero se celebra el Día escolar de la No Violencia y la Paz.
Para empezar a trabajarlo lanzo, a principios de semana, una pregunta muy directa durante la asamblea, (momento crucial de cada mañana): "¿Quién sabe qué es la paz?"
Me interesa escuchar sus respuestas espontáneas, conocer sus primeras reacciones sobre este tema.
Lo que yo pensaba que sería otra de nuestras agradables y distendidas tertulias, se convirtió en toda una desagradable sorpresa para mí.
Pero, una vez más, se hace necesaria esta conversación para ir sacando lo que tenemos dentro, para ir aclarando nuestras mentes y nuestros corazones, para educar en grupo, que es como mejor se aprende.
Así nos enriquecemos con las aportaciones de los demás.

David: La paz es como una fiesta.
Yo: ¿Por qué crees que es una fiesta?
Víctor: Porque a lo mejor se come tarta en el Día de la Paz.
David: Sí, se comen bizcochos, y patatas, y de todo.
Yo: Y, ¿dónde os coméis eso?
Lucía: En la casa.
David: En el bar.
Yo: Pero, ¿qué se celebra el Día de la Paz?
Manu: La madre.
David: No, eso es el Día de la Madre.
Andrea: La paz se celebra con globos.
Manu: Le ponemos a los abuelos una tarta chiquitita.
Lucía: No, mejor le ponemos una tarta grandota.
Elías: Sí, se celebra con una tarta.
Andrea: Y una paloma, había una paloma.
David: Sí, es verdad, se hacen tarjetas de palomas.
Yo: La seño Pilar os ha enseñado una canción para el Día de la Paz. ¿De qué habla esa canción?
Víctor: Del amor, de corazones.
Jose: De la lluvia.
Elías: De la lluvia de corazones.
Yo: ¿Vosotros creéis que la paz es guerra o es amor?
Víctor: Amor.
Elías y David: Amor.
Yo: ¿Y qué os gusta más, la paz o el amor?
X1: Yo quiero guerra, para pelear y matar.
Víctor: Yo quiero amor para el Día de la Paz.
David: ¿Es que quieres besar a alguien?
Víctor: Bueno, pero también se puede bailar el Día de la Paz.
Ismael: Yo quiero amor, porque me gusta más el amor.
Yo: ¿Y qué te gusta del amor?
Ismael: Pues... una mujer.
(Todo el mundo se ríe, él también)

Víctor: Pues a mí me gustan los abrazos.
Elías: La canción dice: "No quiero guerras, yo quiero flores". A mí me gusta la paz.
X2: A mí me gusta la guerra para pelear.
David: Yo prefiero la paz porque me gustan los corazones.
Lucía: Yo prefiero la paz porque me gustan las flores.
David: Es que en la guerra hay mucho fuego.
X3: Pues yo quiero la guerra.
Yo: Pero en la guerra muere mucha gente, ¿a ti te gustaría que matasen a todo el mundo?
X3: Sí.
Yo: ¿Y a tu papá y a tu mamá también?
X3: No, a ellos no.
David: ¡Pero es que cuando hay guerra se muere todo el mundo!
Yo: Muy bien, David. En las guerras no se respeta a nadie. Mueren bebés, niños y niñas, papás y mamás, abuelitos y abuelitas.
David: Y además, porque eso no se hace.
Víctor: Es como un petardo muy grande.
X3: Pero es que a mí me gusta la guerra.
David: (Mirándome a mí) Eso es porque se quiere morir, seguro.
X3: Las bombas a todos menos a mi papá y a mi mamá.

(La conversación se recrudece muchísimo. Me siento frustada, enfadada y triste.
Os aseguro que en ese momento siento ganas de ponerles unas imágenes durísimas y crueles sobre alguna guerra, donde se vea sangre, llantos y desolación.
Me siento tan mal, que me gustaría abrirles los ojos a la realidad, de golpe, que lo puedan entender y nunca se les olvide... pero no son maneras.
Al fin y al cabo aún no son capaces de medir el alcance de sus palabras, de sus pensamientos y acciones.
Todos nosotros estamos aquí para eso, para educar. Y hay que hacerlo poco a poco, con cariño, dialogando, ofreciendo modelos a imitar que sean adecuados.
"Desde pequeñito crece el arbolito", ya lo dice el título de nuestro blog.
No obstante, la escuela no es la única que educa.
Familia, entorno, escuela... todo educa.
Los niños y niñas pasan 5 horas al día en el colegio, entre compañeros. Las 19 horas restantes no).

Rubén: A mí me gusta la paz porque yo quiero estar ahí en la paz y comer comida.
Paula: Yo quiero la paz porque me gustan los macarrones.
Jose: Pero en la paz no hay macarrones.
David: En la paz se come de todo.
Lucía: Y en la paz hay flores, muuuuuuchass flores. A mí me gustan las flores y yo quiero paz.
César: Yo tengo un coche de mi padre que es grande y le aplasta la guerra.
X1: Víctor, César, Rubén, David y yo podemos montarnos en un gigante y aplastar a toda la gente.
David: Pues yo no voy a hacer eso.
X1: Y cogemos las lanzas, las pistolas y las bombas y los matamos a todos.
David: He dicho que yo no voy a hacer eso porque eso no está bien.
(Genial, David)
Nicolás: ¿Pero cómo os vais a montar en un gigante?
X1: Pues se agacha y nos subimos Rubén y yo. Yo me voy a traer una espada.
X4: Y yo una escopeta que tiene mi abuelo.
Varios: Y los matamos a todos.
X1: Pues el Día de la Paz yo quiero peleas.

(A pesar de haber hablado de las consecuencias de la guerra, hay quienes siguen a favor de las peleas y de la violencia. No son conscientes de las consecuencias reales.
Estamos tan inmersos en la violencia que ya lo vemos como algo natural.
Quizás deberíamos sentarnos más a hablar en familia y ver mucho menos la tele. Esa televisión que nos ofrece modelos de violencia continuamente, dibujos animados donde la agresividad y la lucha es lo que prima: Gormitis, Ben 10, Bakugan... videoconsolas con juegos de disparos y cuyo único fin es aniquilar...

En el cole no fomentamos esto. Jamás les permito jugar con pistolas, aunque sean ficticias, pero al final siempre salen las luchas durante el recreo.
Les gusta jugar a eso porque, entre otras cosas, esos juegos no son más que el reflejo de lo que ven a diario en la tele.
En la Prehistoria cazaban a los animales para poder comer y para protegerse del frío con sus pieles.
En la Edad Media luchaban para conquistar las tierras y conocen las consecuencias de esas matanzas.
En nuestra clase siempre decimos que eso no está bien y condenamos cualquier acto que engendre algún daño.
Sin embargo, el bombardeo constante en series ¿infantiles? y anuncios de juegos y juguetes bélicos hace muy difícil educar en estos valores tan importantes y necesarios hoy en día.
Busquemos programas, series y dibujos en los que se ensalce la amistad, la generosidad, el compañerismo, el respeto... y veámoslos en familia.
Seguro que entre todos conseguiremos que nuestros arbolitos crezcan derechitos, sanos y felices.
No hay que ocultarles que la violencia existe. Sólo debemos ofrecerles otras alternativas, como el diálogo, y modelos a seguir que sean apropiados.
No olvidemos que, a esta edad, se aprende principalmente mediante la observación.
Niños y niñas tienden a imitar aquéllo que ven, sea o no un modelo adecuado.

El resto de la semana hemos seguido trabajando por y para la Paz, lo iréis viendo en las próximas actividades.
Espero que, después de todo, algún fruto haya ido madurando. En eso estamos.

6 comentarios:

yoli dijo...

QUE RICOS..... PARA COMERSELOS

noelia dijo...

Hola Eva, he leido la conversacion con David en alto y no me dejaba continuar, se la sabía de menoria cada frase y quien la habia dicho, se ve que le ha impactado!
Me han gustado mucho sus comentarios, aquí veo que sirve de algo todo lo que le digo a diario, no se pega, hay que quererse... etc. Cuando he terminado de leerlo David me dijo: ¿a que he dicho la verdad? Obviamente le he dicho que sí y que estoy muy contenta con él!
Espero que no cambie nunca. Muchos besos!

Eva dijo...

Sí que fueron estupendos sus comentarios pacíficos.
Además, se mantuvo firme con lo que él pensaba... ¿sabes lo difícil que es a esta edad no dejarse influir por lo que dicen los demás?
Enhorabuena

Eva dijo...

Sí, Yoli, qué ricos...
Yo en ese momento me hubiese comido a más de uno... jaja

Estimulos dijo...

Eva se me han caido unas lagrimitas, muchas veces pienso que mundo estan creando algunos padres para sus hijos.
En estos días Alex me esta sacando mucho el tema de la muerte y la verdad las dos nos ponemos muy sentimentales.
Estas consiguiedo que tu blog sea mi libro de cabecera je je je.

Eva dijo...

Pues si este blog está siendo tu libro de cabecera, me dejas sin palabras porque con lo liada que andas tú siempre... Gracias, es todo un halago.
Y sí, es cierto que a esta edad sale mucho el tema de la muerte.
No hay que evitarlo, sino hablarlo con cariño y con mucha naturalidad (aunque por dentro nos estemos retorciendo...)